Una huida personal y un proyecto de investigación sirven de excusa para que Antonio Escohotado escriba un tratado largo sobre política, entendiendo por ésta la condición de ciudadanía que conforma a las personas. Escohotado dedica parte del libro a reflexionar las causas por las que el impulso cívico no se da en algunas sociedades, por qué predomina de un modo u otro el estamento militar-clerical, o por qué tantas personas tienden hacia modelos de sociedades donde la libertad, con todos sus riesgos, beneficios y equivocaciones, está restringida o no se da. Para ello habla de dos tipos de planeta, el interior y el exterior. En el primero la subjetividad individual es la característica dominante, mientras que el exterior rechaza categorías derivadas del individualismo y, curiosamente, se niega a su naturaleza social.
El libro es un ensayo donde la reflexión filosófica se
mezcla con las vivencias del autor. Es, por lo tanto, un libro subjetivo.
Que gran parte del desarrollo se centre en el propio autor permite un
enfoque interesante, ya que, al hablar de las drogas, de su vida sentimental
y matrimonial, de las relaciones con sus hijos, de sus amigos, de los
nuevos conocidos, de las relaciones con los tailandeses, birmanos, vietnamitas,
está refiriéndose a las relaciones que el individuo establece
con la sociedad, en definitiva, de lo que es el ser humano. Pero al
mismo tiempo, al hablar de la comida, de los hoteles, de la naturaleza
que lo rodea, de su gusto por vivir en el campo y no en la ciudad, está
trazando un mapa del epicureísmo contemporáneo, algo parecido
al retrato del libertino que publicó años atrás.El libro es también una especie de educación sentimental que se centra en su paso desde posiciones de extrema izquierda hacia otras liberales -anarcocapitalistas, las llama él-. Quizás la parte más floja es la explicación que se hace de cómo el liberalismo económico puede permitir un tipo de sociedad más libre. Escohotado sabe ver bien cuáles son los enemigos de la libertad. El libro, sin embargo, peca de optimismo, a la luz de lo que hasta ahora sabemos por la práctica histórica, cuando propone dicho anarcocapitalismo como modelo político y no entra en una discusión de las dificultades para su implantación ni en la manera en que se puedan corregir sus excesos.
Con todo es una muy interesante reflexión sobre la libertad, individual y social.
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